Londres: un hombre mayor

The sun_bumbolleta

Me habían dicho de todo; que era una ciudad que te engancha, de las que una vez que la conoces no te quieres desprender, era gris, que no era París, que nunca me iba a aburrir, que en ella me iba a perder y no me iba a importar… Me habían dicho muchas cosas.

Yo hice como en verano cuando me enfrento a la maleta…, ¡lo cojo todo!, luego llegan los avisos y las especificaciones de tu bolso de mano: de lo que puedes facturar. Ha llegado el momento de seleccionar… De los 5 libros que suelo coger (porque es verano y por fin va a tener tiempo) leo la última frase de todos, si…, la gente normal se decanta por el autor, el grosor o el tamaño del libro…, a mi me gusta creer que por una vez, soy yo la que elige el final que quiere. El guión del viaje, folios llenos de edificios, restaurantes y calles que supuestamente no te puedes perder, platos y cócteles que no puedes dejar de pedir o los lugares más secretos de la ciudad que curisoamente termian también en el post de los 5 sitios más visitados… Pero da igual, ese guión y todos los mapas que puedan entrar acaban siendo como las instrucciones de un nuevo invento de ikea, aparecen cuadno ya te has pegado con la estantería, le has robado a tu padre la caja de herramientas, o has pensado que no vienen en tu idioma…, nunca sé leerlos del revés y, la verdad…, no me importa, es genial perderse en cada sitio al que llegas.

Cuando llegas a casa, deshaces la maleta y es como el interruptor que te avisa de que el verano se acabó. no lo habías pensado, pero el ruido del aire acondicionado ya no es el hilo musical de tu día a día: la chaqueta asoma siempre en el bolso y solo quieres que llegue el nuevo anuncio de Estrella Damm, que sea verano otra vez. Recoges los billetes, los mapas detrozados, las fotos te recuerdan la calle que no podías dejar sin ver, el cóctel que no podías dejar de pedir y que pediste 4 veces (o ahora que ves la foto lo recuerdas), recoges el CD “No es un mix, es verano 2015” lo pones mientras terminas de recoger y suenta la canción que no recuerdas en qué momento formó parte de la selección y que se ha convertido en el tema del viaje. Un viaje del que ya puedes opinar, del que ya tienes tus cinco sitios que no puedes dejar de ver si volvieras y las calles en las que te perderías de nuevo.

Este año ha sido diferente, ¡no tengo que deshacer la maleta! Pero llevo tres meses en Londres y puedo decir que es todo lo que me dijeron. Puedes perderte en sus calles, en sus cientos de bares, teatros y salas de conciertos y, por supuesto, nunca vas a aburrirte. Sigue sin ser París y quien dice París, dice Barcelona o Salamanca (hay que tirar para casa siempre). Es una ciudad gris…, muy gris.

Pero este año ha habido algo que no ha cambiado, la banda sonora de mi “verano” me ha recordado este viaje, me ha recordado todo lo que escuché antes de llegar y ahora puedo decir que Londres es frío. No sólo por la temperatura, es una ciudad dura, una ciudad muy sabia que te atrae, de la que quieres siempre más y a la que opuestamente te cuesta mucho adaptarte…, Londres es un hombre mayor.

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